Central Madeirense ha dado un paso estratégico en su consolidación dentro del mercado nacional al transformar su emblemática sucursal de Catia en la primera Zona Mayorista de la cadena.
Esta reinauguración responde a la necesidad de ofrecer a los bodeguero, quiosqueros y transformadores un ecosistema diseñado exclusivamente para su modelo de negocio.
Donde no solo encuentren precios competitivos, sino también un entorno eficiente, cómodo y digno del esfuerzo que realizan diariamente.
Con este movimiento, la empresa apuesta por un modelo híbrido que combina el respaldo de una cadena de supermercados sólida con la agresividad comercial necesaria para el sector mayorista.
Carlos Pacheco, Gerente General de Central Madeirense, destacó el valor que este nuevo espacio aporta a la identidad de la organización.
«Para nosotros, la Zona Mayorista representa una evolución profunda tanto física como operativa».
«Permitiéndonos pasar de un concepto de depósito tradicional a un espacio estético y organizado que respeta el valor del tiempo de nuestros aliados comerciales».
Pacheco enfatizó que este cambio busca reducir el estrés que suele generar la reposición de mercancía.
Ofreciendo un ambiente agradable que dignifica la labor del comerciante venezolano.
La transformación de la sede ha incluido una optimización del layout para agilizar el flujo de tráfico.
Permitiendo además que el mayorista entre, seleccione sus productos y pague de forma rápida.
Además de contar con pasillos más amplios, señalética clara y una iluminación mejorada que
facilita la carga, la sucursal implementa formalmente una estrategia de precios escalonados.
Con diferenciales por bulto, lo que garantiza un mayor margen de ganancia para el comerciante
al revender.
El surtido se ha enfocado estratégicamente en rubros de alta rotación, asegurando
que el inventario responda directamente a las demandas.

NDP